ORIGEN
Referente a su origen botánico, prácticamente existe consenso científico que sus inicios son en el noreste de África, en Etiopía (denominada Abisinia), donde se han encontrado las plantas de café silvestre más antiguas.

Al parecer, los hombres primitivos imitadores de las costumbres de aves y otros animales, observaron como algunas plantas los atraían. Esta sería la justificación de que desde muy tempranas épocas de la historia, el hombre masticaba café. Algunos frutos maduros del café son de sabor dulce y sus estimulantes generan sensación de bienestar.
El café, es también una de las primeras plantas en ser domesticadas y sembradas a voluntad. Como bebida se popularizó entre los pueblos árabes que lo llamaron qahwah, palabra que derivó en el turco kahve y posteriormente en el italiano caffe.


EXPANSIÓN CONTINENTAL
La propagación del café tuvo un fuerte impulso entre los siglos XV y XVI, al grado que se impidió llevar los granos “vivos” fuera de la península de Arabia, a menos que ya hubiesen sido tostados o pasados por agua hirviendo, para evitar que germinaran y con ello evitar la expansión del cultivo.

Tres bebidas no alcohólicas llegaron a Europa en menos de dos siglos e hicieron que las costumbres y los hábitos de los habitantes del planeta cambiaran para siempre. Nos referimos al cacao que llegó a Europa de la mano de los españoles a partir del año 1528, el té que llegó en 1610 y que fue traído por los holandeses y sólo cinco años más tarde los venecianos, en 1615 trajeron el preciado café.

Los comerciantes europeos tuvieron conocimiento de la nueva planta y de la bebida que procedía de ella. En el año 1658 los holandeses consiguieron llevar con éxito esta planta a Ceilán (hoy Sri Lanka), donde iniciaron exitosamente el cultivo. También los franceses lo intentaron en Dijon, en el año 1679 pero fracasó. Pero fue en el año 1706 cuando comienza la historia del café en Europa, ya que se trajo con éxito la planta para el Jardín Botánico de Ámsterdam y desde allí fue exportada a los otros jardines botánicos europeos y posteriormente a América.

Fueron varios los intentos de llevar la planta a las Antillas y todos fueron infructuosos ya que parecía que la aclimatación del cafeto en París hacía que todos los tallos se murieran en el camino, los viajes podían tardar de 2 a 6 meses y el clima marino es muy perjudicial para la planta.

Pero un joven normando llamado Chevalier Gabriel Mathieu de Clieu, capitán en la Marina de Martinica (isla caribeña propiedad de Francia desde 1635), durante una estancia en París se le ocurrió la idea de llevarse un cafeto a su plantación en estas islas. La tarea le resultó muy difícil ya que estaba prohibido por parte del gobierno francés el dar injertos de la planta, así que robó un retoño de los Jardines Botánicos Reales en París y lo llevó a Martinica. La planta embarcó en el puerto de Nantes en 1723 y Clieu instaló la planta en la cubierta del barco, dentro de una caja de madera cuya tapa era de cristal, con la finalidad de tomar los rayos de sol y mantener lo máximo del calor. Durante el viaje su barco fue atacado por piratas y luego ya en calma, encontró problemas por la escasez de agua. Un sólo brote sobrevivió, heróicamente compartió su agua con la planta hasta que el desfalleciente navío llegó a Martinica.

Por fin llegó la planta a Martinica, pero no por eso se terminaron los sobresaltos. Clieu la plantó en su finca de Prêcheur, trasplantó el arbolito en la parte más favorable del jardín. Tuvo que vigilarlo constantemente ya que querían arrebatárselo, además instaló una cerca de espinos y estableció vigilancia permanente hasta su madurez.

La primera cosecha fue muy satisfactoria y fue recogida en el año 1726. Con la segunda cosecha, ya fue posible extender el cultivo que también estuvo lleno de curiosidades, ya que una tempestad arrasó las plantas de cacao de la isla, la principal fuente de ingresos de sus habitantes y como consecuencia se probó el nuevo cultivo con éxito.

En el año 1777, hizo que su cultivo se expandiera a las otras islas cercanas de Santo Domingo y Guadalupe y de aquí, viendo las otras potencias colonizadoras el gran negocio que suponía dichas plantaciones, pasó a otras partes del continente Americano.

Los europeos trataron de cultivarlo a partir de semillas secas, pero dado su fracaso, lo cultivaron en sus colonias. Sin duda la "tierra prometida" del café fue un artículo de importancia en el Nuevo Mundo. Así surgieron plantaciones en países de clima propicio como Haití, Santo Domingo, Jamaica, Brasil, Colombia, Bolivia, Puerto Rico, Costa Rica, Venezuela, Guatemala, México y el Salvador.

Las plantaciones de Brasil las iniciaron los portugueses en las regiones de Pará y Amazonas, con plantas de sus posesiones de Goa. En 1730 los ingleses la llevaron a Jamaica y en 1740 los misioneros españoles llevaron el cultivo a Filipinas con plantas procedentes de Java.

Con tallos de Santo Domingo, el español José Antonio Gelabert hizo las primeras plantaciones en Cuba sobre el año 1750 y de aquí las llevaron a Costa Rica en 1779. El sacerdote José Antonio Mohedano planta los primeros cafetales en Caracas en el año 1784.


LLEGADA A MÉXICO
El cultivo del café en México cumple dos siglos. En 1796 se introdujeron los primeros cafetos a la región de Córdoba, Veracruz. Los que con el tiempo, se extendieron a otras regiones del país junto con la tecnología usada en el cultivo, cosecha y beneficiado.

En sus inicios el desarrollo de la cafeticultura fue lento debido en gran parte a la guerra de independencia y a posteriores conflictos internos y externos que afectaron la vida del país.

En el periodo porfirista esta actividad económica comenzó a tener mayor importancia. En esta época, el principal productor fue el estado de Veracruz, siguiendo Colima, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca y Tabasco. En esta misma etapa el cultivo se extendió por otros estados del país entre los que destacan Jalisco y Nayarit.
EL CAFÉ EN CHIAPAS
Se introduce en 1846 proveniente de la República de Guatemala, el italiano Jerónimo Manchinelli fue quien sembró por primera vez 1,500 plantas de Bourbón (Cultivo de café de porte alto, originario de la isla de Bourbón "isla de La Reunión") en el terreno nombrado "la Chácara" a inmediaciones de Tuxtla Chico.



Esto se hizo, como resultado de la necesidad de buscar nuevos espacios con las características ecológicas, geográficas y socioeconómicas necesarias para garantizar la producción de granos de excelente calidad para un mercado creciente. Esta actividad involucra aún la participación de un amplio número de trabajadores, históricamente en su mayoría han sido indígenas, involucrando a la mayoría de las etnias en todas las regiones económicas del Estado.

Esta primera vinculación con el cultivo del café por parte de las diversas etnias en Chiapas, contribuyo a la propagación del cultivo y a incrementar considerablemente el volumen de café producido, así como su rentabilidad y liderazgo en el país, al ocupar la mayor cantidad de superficie sembrada con café, con una participación del 35% de la producción nacional. Además de ser el principal productor nacional de café orgánico, lo cual sitúa a México como el primer productor mundial de este tipo especializado.
ACTUALIDAD
Así se obtienen beneficios económico-sociales a partir de las exportaciones, los miles de empleos que se generan con su cultivo, procesamiento y comercialización; además del favorecimiento ambiental como la generación de oxígeno, la fijación de carbono, la conservación de los suelos, la flora y fauna.

Otro aspecto interesante que conlleva la cafeticultura es el valor que esta actividad tiene como punto de contacto de México con Centroamérica, al ser una cuestión muy significativa en el desarrollo de varios países del istmo centroamericano.

Actualmente las entidades productoras son: Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco, Tabasco, Colima y Querétaro. La época de recolección del café inicia en el mes de septiembre y concluye en el mes de marzo del siguiente año. De la cafeticultura dependen directa o indirectamente más de tres millones de mexicanos, en ella se emplean alrededor de 60 millones de jornaleros que representan 9.3 % de la mano de obra utilizada en la producción nacional.

Desde el punto de vista social, político y cultural, el café ha representado a través de la historia un grato elemento animador de reuniones, de las que han derivado muchas veces verdaderos acontecimientos. De su nombre surgió por extensión, el que se aplicara a establecimientos llamados también cafés y más recientemente cafeterías. Los primeros cafés surgieron en la misma Arabia, primer país que desarrolló el cultivo. A medida de que el conocimiento sobre el café se extendió por otras regiones, surgieron a su vez sitios de reunión para beberlo. Líderes, sabios y políticos han tenido estos lugares como centros preferidos de reunión y discusión.